Emprender desde cero

10 tareas imprescindibles antes del lanzamiento de tu proyecto de negocio

Maternidar

Si hay una idea de negocio rondando tu mente quizá no tengas muy claro por dónde comenzar. Ya tomaste la decisión de emprender, sí, pero, ¿qué debes hacer primero? ¿qué necesitas definir antes de hacer público tu proyecto? Esta lista de cotejo te será útil para asegurarte de iniciar con paso firme, antes de comenzar a ofrecer tus productos o servicios al mercado.

  1. Transformar tus sueños en metas concretas y medibles. Tómate el tiempo que necesites para soñar e imaginar ideas de negocio, pero después trabaja en concretarlas. Para desarrollar un negocio exitoso necesitas una estrategia, y para elaborar una estrategia necesitas objetivos claros. Los objetivos que plantees deberán seguir el criterio SMART, es decir, deben ser: Específicos, Medibles, Alcanzables, Realistas y en el marco de un Tiempo definido. Por ejemplo, supongamos que eres psicóloga y quieres comenzar a dar talleres sobre relaciones de pareja. Esa es tu idea general del proyecto. ¿Cómo la transformamos en un objetivo SMART? La redacción podría quedar así: Cerrar la venta de 10 plazas mensuales para el taller ‘Relación de pareja’. Ese objetivo es específico (explica qué es concretamente lo que quieres conseguir), medible (define cuántas plazas o cupos deseas vender, por lo que al final del periodo puedes corroborar si conseguiste el objetivo o no), alcanzable (es factible según tus propias condiciones actuales), realista (apegado a tu realidad concreta y la de tu entorno), y tiene una temporalidad definida (un mes). Intenta concretar todas tus ideas en objetivos SMART.
  2. Definir tu mercado meta. Ningún producto o servicio es para todos. Incluso los productos más básicos y universales como la sal de mesa tienen un mercado definido. ¿A quién dirigirás tus productos? Definir y conocer tu mercado meta es básico para poder tomar muchas decisiones futuras, como: qué características debe (o no debe) tener tu producto, qué precio le pondrás, a través de qué medios de comunicación contactarás a tus clientes, qué publicarás en tus redes sociales, en qué eventos participarás, qué tipo de empaque es el que tendrá mejor aceptación, dónde debes poner tu local, qué contenidos subir a tu blog, y un largo etcétera. Recuerda que la definición del mercado meta no es un ejercicio que se hace una vez en toda la vida de la empresa, sino que debe irse enriqueciendo con la nueva información que obtengas a medida que conoces mejor a tu mercado.
  3. Definir un producto o servicio que realmente satisfaga una necesidad del mercado. Diseña tu producto pensando en las necesidades del mercado. Al momento de definir qué es lo que venderás, es probable que tengas la tentación de dejarte llevar por tus propias necesidades o gustos. Por ejemplo, quizá te encante la comida india y te entusiasme la idea de abrir un restaurante indio en tu zona. Sin embargo, es de vital importancia que tu decisión esté orientada hacia el mercado: ¿realmente hay un mercado para comida india en tu zona? ¿Hay la cantidad suficiente de personas que pagarían por ese producto? Si la respuesta es no, probablemente puedas cambiar de producto, o pensar en establecerlo en una zona donde sí haya mercado suficiente. Si aún no estás segura de qué producto o servicio vender, estas preguntas podrían orientarte: ¿Qué se podría mejorar de la oferta actual (los productos similares que se están vendiendo el día de hoy)? ¿Qué necesita el grupo de personas al que deseas dirigirte (tu mercado meta)? ¿Cómo podrías innovar? A veces un servicio agregado como personalización, flexibilidad o servicio a domicilio pueden ser la clave para el éxito de tu producto.
  4. Fijar un precio adecuado. Es de suma importancia que hagas cuentas y determines el costo real de tu producto (es decir, cuánto te cuesta a ti), tomando en cuenta absolutamente todo lo que usas para elaborarlo: materias primas, electricidad, gas, gasolina… y, por supuesto, tu tiempo y tu trabajo. A ese costo deberás aumentarle un cierto porcentaje de ganancia, que será la cantidad de dinero que te permitirá reinvertir en el mismo negocio y llevarlo hacia el crecimiento. Es muy importante que desde el principio te establezcas un sueldo, como si te auto-contrataras. Esto es relevante por dos motivos principalmente: 1) Si por algún motivo necesitas contratar a alguien que te reemplace, el costo de su sueldo ya estará cubierto en el precio de tus productos; 2) tener un sueldo desde el inicio te ayudará a sentirte más motivada para continuar.
  5. Definir todas tus fuentes de ingresos. La venta transaccional es la fuente de ingresos más básica (compra-venta). Sin embargo, te recomiendo pensar en diversificar tus fuentes de ingresos, es decir, pensar a través de qué otras vías podrías obtener ganancias que ayuden a financiar tu proyecto y hacerlo crecer. Por ejemplo, si quieres hacer artesanías a mano para vender, quizá puedas además impartir talleres prácticos de artesanías, o elaborar un ebook que sintetice todo tu conocimiento para venderlo en línea, o hacer vídeos en Youtube y colocar enlaces a tiendas en línea donde se vendan los materiales (hay tiendas que te permiten obtener comisiones por cada cliente que llegue a través de ti. A esto se le llama marketing de afiliados).
  6. Analizar competidores y oportunidades de colaboración. Identifica quiénes son tus competidores directos e indirectos y evalúalos. Eso te dará una idea más clara de lo que ya existe (para no repetir y parecer una copia), de lo que hace falta (cosas que las personas les piden y ellos no ofrecen) y de las cosas que se pueden mejorar (cosas de las que las personas se quejan). En lo personal recomiendo hacer este análisis enfocado a mejorar las ofertas para el mercado, y no para generar el clásico sentido de competencia feroz y poco ético. Incluso quizá puedas darte cuenta de que alguno de tus competidores puede estar interesado en colaborar contigo de alguna forma. Mantente abierta al diálogo y a las posibilidades de alianza.
  7. Definir el punto de equilibrio y las metas de ventas. El punto de equilibrio es la cantidad de ventas que debes hacer para no perder… ni ganar. Es decir, es el punto en el que, si bien no tienes ganancias, sí cubres todos tus costos. Calcular el punto de equilibrio es vital para la salud financiera de tu negocio, y llegar a él debe ser también tu primera meta financiera. Existen diversas fórmulas para calcularlo; si necesitas ayuda con este punto puedes escribirme a ale@maternidar.org y con gusto te apoyo a través de una asesoría virtual (trabajo vía Skype o Hangouts por ahora).
  8. Crear una estrategia de comunicación y promoción. No lances al mercado tus productos sin antes definir muy bien cómo llegarás a ese mercado: ¿qué vías usarás? ¿Facebook, email, eventos, volantes, cupones, anuncios en revistas, entrevistas en radio? ¿Cada cuándo los contactarás, y para qué? ¿Qué mensajes les darás? ¿Cómo responderás a sus solicitudes, comentarios y quejas? Todos estos puntos se incluyen dentro de la estrategia de comunicación. Además, será útil definir si ofrecerás promociones, descuentos o rebajas, por qué motivos y en qué épocas o bajo qué condiciones.
  9. Concreta tu agenda de actividades y tareas. Pon en orden tu tiempo. Emprender siendo mamá suele ser un reto mayúsculo por todas las responsabilidades que debemos equilibrar. ¿Cuándo trabajaremos, en qué actividad y durante cuánto tiempo? Definir horarios desde el principio te facilitará la vida. Intenta no trabajar en muchas actividades a la vez (el clásico mito del multitasking). Mejor, enfócate en concretar una tarea a la vez. Sé realista, cada paso lleva su tiempo. No te desesperes, ordena por etapas tu proyecto y pon fechas límite para cada una. Aléjate de las distracciones cotidianas (sí, me refiero al whatsapp y al facebook) y enfócate en alcanzar tus objetivos. Si necesitas manos extra, revisa el punto No. 10.
  10. Busca una red de apoyo. Este es un aspecto íntimamente relacionado con el anterior. En mi experiencia personal y trabajando con otras mamás me ha quedado algo muy claro: para ser independiente necesitarás apoyo. Suena contradictorio, pero si deseas tener un negocio propio necesitarás una red de apoyo para delegar y compartir algunas tareas. Más allá de las tareas de la casa (que definitivamente deben ser una responsabilidad compartida con quien vivas), será importante que definas de manera realista qué necesitarás, tanto para el cuidado de tu bebé (nana, pareja, familiares, amiga cercana, guardería…) como para el ejercicio de tu trabajo (diseñador, ilustradora, community manager, abogado, contadora…). Elige con cuidado a cada miembro de tu red de apoyo, porque se convertirán en puntos clave al momento de llevar a cabo las actividades propias de tu emprendimiento. Por cierto, ya que hablamos de tiempo, de favores y servicios… pienso que sería genial crear bancos de tiempo entre madres, de manera que podamos intercambiar horas de servicios profesionales y de cuidado infantil. Por ejemplo: yo le brindo un servicio de diseño de estrategia de marketing a Ana, y a cambio Ana cuida de mi bebé ocho horas la siguiente semana. Pienso que crear intercambios de este tipo puede ayudarnos mucho tanto a delegar ciertas tareas que no podemos hacer, como a ahorrar en ciertos servicios que por el momento no podemos pagar. Quizá puedas aplicar esta estrategia con tus amigas cercanas.

¿Tienes algún otro tip para llevar a cabo antes de hacer público tu negocio? Cuéntanos en los comentarios, me encantará leerte.

 

PD. No olvides que si tienes dudas puedes escribirme a ale@maternidar.org, o unirte a nuestro grupo de facebook Tips para mamás emprendedoras.

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